viernes, 18 de junio de 2010

LOS LIBROS, EL CINE Y SARAMAGO

José Saramago
(Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 -
Tías, Las Palmas, España, 18 de junio de 2010)

Leer: verbo y placer que difícilmente he podido abandonar. Según los informes, aprendí a leer cuando tenía aproximadamente 6 años, edad que ahora me parece vergonzosa, sobre todo cuando me enteró que mis sobrinos han aprendido desde que tenían 4 o 5. Aprendí a leer con no sé que método, lo cierto es que nunca le puse atención a tan noble acto. En mi casa solo existía un espacio en donde se acumularon al paso del tiempo los libros que mis hermanos desechaban, por eso fue que con tanto tiempo libre comencé a leer a Skakespeare, Moliere y Homero, libros que en manos de un niño de 10 años, pueden ser materia prima de nobles consecuencias. Hoy, después de mucho he descubierto que el cine ha sido también, el responsable de devolverme a los libros y el culpable de que tomara una hoja en word y comenzara a escribir. Hay películas que me llevaron a buscar al creador original de la historia, y hay historias que me han hecho imaginar lo que serían en una pantalla. La relación del cine y los libros, me parece un romance estricto, en el que uno y otro no están dispuestos a ceder en nada, sin estar seguro de que lo creado por el otro tenga una vida digna de existir. Por eso se me ocurrió redactar esta confesión, que a la vez, me sirve de inventario.

El recuerdo más lejano, viene de Colombia, con unos cuentos que me provocaban la imaginación y me trastornaban los pensamientos, ¿Como era posible que a una muerta le siguiera creciendo el pelo, como era posible comer tierra, porque la sangre del muerto se convertía en un chorro que cruzaba la calle, subía escalones y se metía en una casa para anunciar una muerte? El responsable de estás historias es GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, de quien leí ¨El Coronel no tiene quien le escriba¨ y al terminar, me di cuenta que no solo se atrevía a jugar con lo que yo imaginaba, también se había metido con mi estomago y en ese momento experimenté un hambre que suponía era la misma que sentía el Coronel mientras raspaba el tarro de café buscando unos granos que tiñeran el agua.

A JUAN RULFO lo redescubrí en un documental dirigido por su hijo Juan Carlos ¨Del Olvido al no me acuerdo¨, cuando termine de ver la película releí ¨Pedro Páramo¨ y ¨El llano en llamas¨, me di cuenta que mucho de ahí habría sido la vida de mis abuelos, y de los abuelos de mis abuelos, era la vida de lugares que de tanto estar, se les ignora, después leí ¨Aire de la montañas¨, las cartas que Rulfo le escribió a Clara, su esposa y gran amor, me di cuenta entonces que los grandes escritores no son seres creados en otro planeta, son humanos como todos, pero capaces como pocos, de despertar lo aletargado y crear lo inexistente.

Mi amigo Cesar me pidió que lo acompañara a visitar a un amigo, cuando llegamos a la casa sabía que era él, por alguna extraña razón recordé la primera escena de la película ¨La Virgen del sicarios¨, y todo tenía lógica, porque el amigo de mi amigo era FERNANDO VALLEJO, el autor de la novela que habían hecho película. Pocas veces te topas con hombres tan honestos, tan verdaderos que provocan enmudecer, ya había leído la novela que en esos días lo había puesto en la conversación de muchos, pero entonces quise saber más y me compre otro libro escrito por él: ¨El Desbarrancadero¨, cuando llegué a la última hoja, sentí que una avalancha de palabras se habían arrojado sobre mis ojos y entonces quise volver a quedarme cobardemente callado, desde entonces me imagino que guardo en secreto lo que ahí leí, porque esa manera de usar a la literatura para vivir y no solo como un oficio, sigue siendo un pendiente que a lo mejor y un día me atrevo a resolver.

En la televisión lo mencionaban como un intelectual, titulo ¨nobiliario¨ que ya de oírlo, te supone que es alguien con un cerebro extraordinario. Su nombre es CARLOS FUENTES, y a pesar de lo mucho que aumentó su fama con el infructuoso intento de vetar su libro ¨Aura¨, ya desde antes lo sabía un talento capaz de narrar, criticar, homenajear, destruir, analizar y demás, ¨Los años con Laura Díaz¨, ¨Orquídeas bajo la luz de la luna¨, ¨La región más transparente¨, justamente este último me ha hecho pensar muchas veces en la increíble y monstruosa ciudad en que vivo, las letras también hacen retratos y las que contiene ese libro son una fotografía imposible de no mirarse.

Cuando leí el primer párrafo de ¨Ensayo sobre la ceguera¨ tuve el deseo de tener un gran presupuesto para ir a implorar que me permitieran hacerlo película, meses después pedí como deseo, que los que habían comprado los derechos del libro lo filmarán muy bien. JOSÉ SARAMAGO, el escritor portugués, el polémico, el premiado con el nóbel, el criticado y homenajeado, el viejo que escribe con una naturaleza que solo pocos tienen, sus libros me provocan, me quitan el sueño, me aterran, me emocionan y me inspiran. ¨El evangelio según Jesucristo¨, ¨Las intermitencias de la muerte¨, ¨El viaje del elefante¨, ¨la balsa de piedra¨, ¨Todos los nombres¨ y por supuesto, ¨Caín¨ el libro que me deja en claro, que lo que se escribe puede ser más poderoso que una bomba, hace meses que algunos portugueses le piden renuncié a la nacionalidad portuguesa, se avergüenzan, se indignan por lo que esta escrito y firmado por Saramago en su libro, a mi me encantaría pedirle al escritor, que los escuche y acepte renunciar a ser portugués, sería más digno si su nacionalidad fuera el mundo.

En México se filmaba ¨La Hija del Canibal¨ y en mi ansiedad por conocer de que iba la película en la que Cecilia Roth era la protagonista, fui a la librería y busqué la novela en que se basaba el guión. Su autora era ROSA MONTERO, a quien una semana después, me encomendaron entrevistar, así que llegué temprano a su hotel, me senté en mi sillón y colocaron las cámaras, cuando llegó, la saludé, tomó su lugar y comenzó a responder con una fluidez y naturalidad que me intrigaron. Recuerdo que le pregunté si era ella una mentirosa, y sin ningún reparo me contestó que sí, por eso era escritora. Hoy, yo también me considero un mentiroso, y día a día me esfuerzo para que las mentiras me salgan mejor, lo maravilloso es que los demás te las crean y se emocionen, lloren, se aterren, se intriguen y después, al final de la función, se vayan a vivir lo que no es mentira, sino verdad.

En fin, este es mi inventario, mi recuerdo, mis ganas de seguir leyendo, mis ganas de seguir escribiendo. Los reportes del mundo dicen que pocos leen, yo creo que lo hacen muchos, a diario sus ojos pasan por las palabras del twitter, del correo electrónico, facebook, los periódicos, las revistas, los anuncios, la gente, y también escriben, lo fabuloso sería que eso que escriben y leen fuera tan maravilloso como lo que uno encuentra en los libros, ojalá que las librerías sigan abiertas y que los humanos no nos cansemos nunca de conocer historias.

Alejandro Ramírez

1 comentario:

  1. Adoré a Saramago desde que iba a refugiarme en la Biblioteca de mi pueblo cuando había problemas en casa. Me dio la luz que necesitaba en esos momentos. Cuando murió había terminado de leer "El Viaje del Elefante": Siempre terminamos llegando a donde nos esperan. Seguro él está donde debe. Nos queda agradecer la luz en la caverna.

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