viernes, 7 de julio de 2006

ANTES DE QUE DIGAS QUE ME QUIERES

FOTO: Maya Goded (La plaza de la Soledad)

Nunca pensé escribir una novela y mucho menos que tratara de mujeres. Hace dos años que comenzó a rondar en mi imaginación la idea y hoy puedo compartirles un poco de ANTES DE QUE DIGAS QUE ME QUIERES, la historia de siete prostitutas que habitan la vieja casona a la que los clientes han llamado El Paraiso. Aqui viven las mujeres que comparten sus historias, los recuerdos y los planes que tiene para seguir viviendo la vida.Para escribir esta historia le pedí prestado el nombre a siete mujeres extraordinarias, todo lo demás es pura ficción. Por eso le digo gracias a Adela Fernández, Gabriela González, Laura de la Torre, Lili Mariñelarena, Marisela Echánove, Patricia Carrillo y Teresa Flores. La dedicatoria es para todas las mujeres que conozco y me conocen, seguramente hallarán su nombre en una página del libro y si son sinceras, en alguna linea de la historia.A continuación, siete fragmentos de los monólogos de presentación de las protagonistas de ANTES DE QUE DIGAS QUE ME QUIERES.

ADELA
Quiero que escribas que me llamo Adela y que tengo los ojos claritos y verdosos, grandotes y llenos de luz, que tengo la mirada cáida, profunda, tristona y solitaria; quiero que mis ojos sean igualitos a los de mi mamá, y mi nariz y mi boca y mi pelo, pero tampoco quiero que te tilden de mentiroso, así que con que pongas que mirarme era como mirar a Doña Victoria me doy por muy bien servida, siempre quise tener sus ojos, las noches que nos pasábamos aquí en el patio yo me dormía en sus piernas nomás de estarlos mirando, decía que eran del color del mar, pero ve tú a saber, yo que nunca supe ni lo que era un río, en cambio mira, ve nomás los ojitos que sabrá Dios de quien saqué, negros como la noche, chiquitos, profundos y rezongones, a veces pienso que así habrán sido los de mi papá, entonces me consuelo con saber que nací con sus mismos gustos, que los dos nos deshacemos por los ojos claros de una mujer...

GABRIELA
Yo con la virgen tengo mis reservas, le rezaba tanto, le pedía tanto, que yo creo que una de dos o un día se hartó de que la estuviera chingue que chingue con mis plegarias y me hizo lo que me hizo o de plano como siempre, yo fui la pendeja que no se supo explicar, por eso me pasó lo que me pasó, porque me van a disculpar, la virgencita será muy la virgen y de pronto se le acumulara la chamba y lo que tú quieras, pero pendeja no es, bien que sabe lo que hace y porque lo hace, yo le pedí un hombre, pero se lo pedí tanto que me ha de haber sumado los de todas las plegarías, por eso me hice puta, por andar de pedinche con quien no debía, harté a la virgencita a un grado tal que habrá dicho, tanto estas jodiendo con que quieres un hombre, pues ahí te van todos estos, te los encargo, atiéndelos bien porque también me están chingando con que quieren una mujer y aquí me tienes, echándole una manita a la del Tepeyac. ¿No te gustó la historia? Pues a mi tampoco me gustan las que inventan toda esta bola de cabronas pirujas asalariadas, si ser puta no es castigo, a mi que no me vengan con la chingadera esta de que no me quedo de otra, yo era diferente, a mí la vida me trato mal, ni madres, si la vida te da un trancazo, respóndele con otro y pártele el hocico, si somos mujeres, no pendejas, también tenemos nuestras cositas y nuestros modos, a mi me gustó ser puta, como aquella que le gustó ser doctora...

LAURA
...Glorioso San Antonio de los milagros, padre de los pobres y consuelo de los afligidos, te pido ayuda. Has venido a mi auxilio con tan amable solicitud y me has aliviado tan generosamente que me siento agradecida de corazón. Acepta esta ofrenda de mi devoción y amor. Renuevo la seria promesa de vivir siempre amando a Dios y al prójimo. Continua defendiéndome benignamente con tu protección y obténme la gracia de poder un día entrar el el Reino de los Cielos, donde cantaré enteramente las misericordias del Señor. También perdóname que te ponga de cabeza, pero dicen que así cumples más rapido con los milagros, el niñíto te lo quito, porque el no tiene vela en este entierro, ¿tú me entiendes verdad? dime que si, porque si no yo que hago. San Antonio de cabeza y yo de patas arriba, esperando que un día se canse él o me canse yo, que ojalá le den ganas de verme con un solo hombre, en una sola cama y con ganas de no irme otra vez, porque eso si, yo soy una de esas mujeres que siempre quiere estar allá, el problema es que cuando creo que ya llegue, ya es aquí. El que sí sigue aqui, igualito que hace veinte años, es este San Antonio de bulto, bendito por el obispo y que me costó 15 pesos, él es el único hombre con el que me veo a diario, dicen que es bien milagroso, pero ve tú a saber con quien, yo creo que no le gustamos las putas...

LILIA
El problema no es que se aparezca un hombre en tu vida, el problema es que no se vaya nunca, porque entonces ya se chingo el negocio, todo se vuelve él y de ti ya ni te acuerdas, a mí me paso así, que con uno tuve para saber lo que era amar a Dios en tierra ajena, pero se fue y ahora nomás con cantar pienso que va a volver, si así fuera seguro que ya estaría aquí, porque de que le hecho ganas, le hecho, le pongo todo el sentimiento que me sale de aquí dentro, a lo mejor cada noche más, porque también sé que cada noche que pasa podría ser la última, ya no estoy joven, ni tampoco me cuezo al primer hervor, los años ya pasaron por aquí y se me quedaron grabados en cada arruga que ves, en cada cana, cada vez que respiro y se me escucha esta flema que parece eco, me fui llenando de recuerdos y de ganas, esas se me fueron acumulando como inventario, ganas de tener hijos, ganas de haber conocido el mar, de tener un marido que me siguiera siempre o que lo siguiera yo a él, ganas de no despedirme de nadie ni de nada y de recuerdos pues casi todos sucedieron aquí, la memoria es traicionera y convenenciera, se acuerda de lo que le conviene, de lo que no me olvido es de cantar...

MARISELA
También las putas nos hacemos viejas, pero somos bien mañosas, creemos que con hacernos las pendejas ya la hicimos, la chingadera viene cuando te miras al espejo, ese si que no dice mentiras, te las canta derecho y no creas que se tienta el corazón, te conoce mejor que nadie, te sabe los defectos, cada arruga casi casi con fecha y hora, que cinismo el nuestro querer echarle mentiras al que nos ha visto vestirnos y desvestirnos todas las noches, guardar los billetes en un cajón con llave, remendar vestidos, apaciguar borrachos, aguantar insultos, reírnos a carcajadas y soltar una que otra lágrima, más nos valdría sentarnos frente a él y pedirle de buena gana que nos haga la valona, de a cuates; total, pa´ los años que me quedan de estar viva yo lo único que pido es seguir siendo la que fui: La Chulada, la que todos decían ¿cómo se llama esa?, la que fíjate que no me alcanza, la que fíjate que si no te alcanza vuelve otro día, a la que le decían tú no eres para estar aquí, la de nomás vine para verte de lejos, la bonita de la casa, la bonita… que mal le hacen a una con decirle que es bonita, porque a otras les dicen que bonitos ojos tienes, que inteligente, que interesante, que bien bailas, pero a las que nos dicen que somos bonitas lo malo es que terminamos por creérnoslo ¿Y qué, a poco una se va a quedar así para siempre? el tiempo pasa y la de los ojos bonitos pues los sigue teniendo bonitos, como la que bailaba bien tal vez ahora baile mejor, hasta a la que le dijeron que era una pendeja con el tiempo se le fue quitando, ¿Pero las que fuimos bonitas que? pues eso, que fuimos, tiempo pasado, tiempo pendejo, tiempo de ayer, del que no vuelve, del verbo fuiste y te jodistes porque nunca vas a volver a ser...

PATRICIA
Que triste es que a una le pongan precio, que según tus nalgas, según tus pechos, según tu pelo, según tus ojos, según tu boca, según te muevas, según te olvides, según sonrías, según, según… aquí creemos que según nosotras le ponemos los ceros al billete, puras ilusiones de viejas creyendo ser jóvenes, eso fue en otros tiempos, en los de la casa llena de hombres ansiosos por saber como lo hacía la otra, aquella que le dijeron que se las sabía de todas todas, de a los que no les importaba pagar por ver, bailar una canción nomás, saber como se escuchaba su voz cuando le hablaban en lo oscurito, los tiempos de los que se enamoraban y hasta juraban que nos ponían casa, nosotras éramos a las que nos daban asco los vejetes impotentes, los que se relamían los bigotes y se fajaban los pantalones para acercarse a decirnos ¿cuanto? decíamos que olían a viejo. ¿A que oleremos nosotras ahora cuando nos dan un beso? ¿Cuando nos da por estar de cariñosas? ¿Cuando vemos que llega un chamaquito y nos acordamos de los viejos tiempos? Debemos ser aquello que tanto despreciamos, ley de vida, como decían en mi casa "Como te ves me vi y como me ves, te veras"...

TERESA
A fin de cuentas nadie va a venir nunca aquí a decirme si hice bien o si hice mal, como nunca nadie vino aquí a decirme un ¿cómo has estado?, para mí la vida comenzó en esta casa un lunes de noviembre de un año de hace mucho tiempo, tempranito y con harto frío, porque ya empezaba el invierno y hasta adornos de navidad había en las calles, recién bajada de un camión apestoso que tome afuera de la central y eso porque un viejo que pedía limosna en la banqueta me dijo me traería para acá, bajada de un guajolotero que me dejó tres cuadras atrás y con la voz bien grabada de una señora que no me miró a los ojos nunca, pero le atinó para guiarme diciéndome síguete todo derecho derecho derecho, hasta donde esta el árbol grandote, a dos casas, en el zaguán de madera, ahí mero es; ya ni sé si hubiera preferido que se equivocara y me mandara para otro lado, porque pudo haberlo hecho, entonces esta historia sería al revés, es más, tal vez ni siquiera habría historia porque a nadie le interesaría saber quien soy...

FRAGMENTOS de la novela
Antes de que digas que me quieres
escrita por Alejandro Ramírez

2 comentarios:

  1. Compadre! NUESTRAS PUTAS!

    Ya quiero estar publicando esa! Apurale!

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  2. Anónimo6:02 p.m.

    HACES QUE IMAGINE QUE UN DÌA DEJARÈ DE IMAGINAR PARA EMPEZAR A VIVIR, PARA PARARNOS EN UN ESCENARIO Y DECIR GRACIAS, PARA GRITAR CORTE! TRAS UNA CÀMARA, PARA MORIR HACIÈNDO LO QUE NOS GUSTA...

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