martes, 5 de enero de 2010

DÍA DE REYES

Alex y Aliah (FOTO: Nuria Lagarde)

Benjamín

Para Aliah Maya Lagarde y
este hermoso mundo que te espera,
con el deseo de que al cerrar tus ojos cada noche
nunca te olvides de mi.

Su piel reseca, gris y rugosa se comenzó a humedecer por las olas susurrantes y saladas que iban y venían revueltas con la arena de la playa. Su trompa se revolvió de un lado a otro cuando sintió al agua entrar por sus fosas, entonces despertó rápidamente, abrió los ojos y se asustó. Con toda la dificultad que implicaba la acción, Benjamín miró a su alrededor y se descubrió rodeado de agua, era un elefante en medio del mar. A lo lejos, miró la nueva orilla de la playa, ¿Su isla se había encogido o el mar había crecido?. Entonces fue que aprendió a nadar, con gran dificultad comenzó a moverse por el agua, sus patas se enterraban en lo que antes fue la arena seca y las olas insistentes, se empeñaban en hacerle más pesado ese viaje hacía la orilla. Cuando por fin llegó, agitado, cansado y sacudiendo el agua de su piel, encontró a su mejor amigo que lo miraba también mojado por el mar, se le acercó, pero el pequeño elefante tembloroso, corrió asustado y desapareció. El barrito de los elefantes comenzó a escucharse como una llamada de auxilio y los pasos presurosos de toda la manada corriendo hacia el centro de la isla, provocaba un temblor que lo movía todo, caían los cocos de las palmeras, las piedras brincaban y el polvo se convertía en una especie de niebla que lo cubría todo, entonces Benjamín dejó de preocuparse y comenzó a asustarse, algo estaba pasando, pero no lograba entender qué era. Hasta el centro de la isla llegaron todos los elefantes que la habitaban, se miraban unos a otros con la angustia por descubrir que estaba sucediendo, fue entonces que el Elefante Mayor, quien era el jefe de la manada desde hace mucho tiempo, se detuvo frente a todos y mirándolos fijamente como si fuese a descubrirles un secreto, les hizo un anuncio: la isla que había sido su casa por siglos, había comenzado a hundirse desde la noche anterior, por eso la playa estaba más cerca y a cada segundo que pasaba, avanzaba más y más, amenazando con cubrir por completo la isla hasta hacerla desaparecer. Los elefantes no se movieron, tampoco levantaron sus trompas del suelo, sus ojos se entristecieron y algunos comenzaron a llorar en silencio, parecía que había llegado el fin, entonces las olas del mar se oyeron más cerca y todos se asustaron, lo único que se les ocurrió fue acercarse unos a otros, eran una manada asustada. La Abuela Elefante era una de las que más estaba consternada, entre sollozos levantó su trompa para hacerse oír, se culpó por su sobrepeso, pues estaba segura que por ser tan gorda estaba provocando el hundimiento de la isla, se ofreció autoexiliarse, se iría muy lejos, nadaría sin importar que tal vez muriera en su intento, porque sobre todas las cosas, lo que más importaba era su deseo de impedir el hundimiento de la isla y así salvar a su familia de elefantes. El Primo Elefante enredó su trompa con la de ella como una señal de consuelo y les propuso tirar al mar su muy pesada colección de colmillos de marfil, aquella que había logrado reunir con el paso de los años, la que había heredado de su padre y la que lo hacía el elefante más rico de la isla. Pensaba que su ambición era la verdadera causa que provocaba que la tierra no soportará más y comenzará a hundirse desde la noche anterior. A Benjamín se le ocurrió otro idea, la de construir balsas para escapar todos e ir en busca de una casa nueva, una isla que jamás se hundiera, mucho más grande y tal vez con suerte, mucho más bonita, una isla vacía en la que podrían comenzar de nuevo. A su Primo Elefante le pareció que ya no había tiempo para construir las balsas, ni tampoco con que fabricarlas, pues las olas del mar ya habían comenzado a humedecer la tierra y cubrir por completo las palmeras, la isla continuaba con su hundimiento, a cada momento un poco más. Los elefantes devastados con la tragedia guardaron silencio, pensaban en soluciones que realmente funcionaran, algunos preocupados dejaron de llorar, pensando que sus lágrimas aumentarían el mar que amenazaba con cubrirlos, hubo alguno que orillado por las circunstancias trágicas, le declaró su amor a otro elefante y juntando sus trompas se juraron amor por el resto de sus amenazadas y cortas vidas, varios se pidieron perdón por las cosas del pasado, otros volvieron a ser amigos después de mucho tiempo, la mayoría solo miraba, pensaban en alguna solución que impidiera el fin de todo. Entonces las olas del mar retrocedieron un poco y al ver este efecto, el Elefante Mayor, sabio y capaz de comprender las señales de la vida, supo las causas de aquella terrible desgracia, por eso levantó su trompa rápidamente para volver a hacerse oír, por fin había descubierto algo, todo lo que estaba sucediendo tenía una explicación. Los elefantes jamás olvidan, su memoria los había hecho famosos, todos sabían de su capacidad para recordarlo todo, por eso habían sido inspiración de libros, teorías, películas, poemas, leyendas que elogiaban su extraordinaria capacidad para nunca olvidar. Esa memoria llena de recuerdos era también el motivo que los hacía seres enormes, pesados, de difícil andar y desde la noche anterior, habitantes de una isla que incapaz de soportar más su peso, rendida había comenzado a hundirse. Los elefantes enmudecieron con la declaración, se observaban desconfiados unos a otros, sintiéndose responsables de toda la desgracia que ahí sucedía. Entonces Benjamín se abrió paso con dificultad entre la manada hasta llegar al Elefante Mayor, quien al verlo tan seguro y valiente, levantó su trompa para captar la atención de todos, quienes dudosos escucharon a un humilde y respetuoso Benjamín hacer una petición al Elefante Mayor, ¨enséñanos a olvidar¨. El Elefante Mayor presionado por la mirada de toda la manada, cerró sus ojos y al abrirlos, sintió vergüenza por no saber como hacerlo. Los elefantes murmuraban, por primera vez su guía no tenía la respuesta para algo, pero tampoco ellos. Los preocupaba saber que sus recuerdos eran la causa del hundimiento de la isla, pero los inquietaba aun más la idea de tener que olvidar las cosas para aligerar su peso, no se imaginaban como sería la vida sin recordar como volver casa, como llamar a sus hijos, a sus hermanos, a ellos mismos, los viejos se aterraron pensando que olvidarían el lugar secreto del cementerio y se imaginaban a su cadáver solitario tirado en medio de la nada, se entristecían al saber que olvidarían las fechas, los olores, los sabores, el amor. Fue entonces que la Abuela Elefante se hizo escuchar con un fuerte barrito que provocó que las mismas olas que los rodeaban enmudecieran, había llegado a la conclusión de que la memoria no solo estaba llena de cosas buenas, había también cosas malas, inservibles, basura, que en algunos, por cierto, ocupaban demasiado espacio y provocaban demasiado peso. Había recuerdos que no servían para nada, que bien valía la pena desechar, la Abuela Elefante les puso de ejemplo a los seres humanos, quienes al paso del tiempo transforman su memoria y como hábiles escultores desechan lo malo hasta convertir el recuerdo en algo maravilloso, sin importar que se aleje de la realidad. Los elefantes se creyeron capaces de lograrlo también y acordaron entonces olvidarse de lo malo y almacenar en su memoria solo lo bueno. La emoción de la manada provocó que la tierra temblara, los pesados elefantes brincaban emocionados, iban de un lado a otro haciéndose escuchar, chocaban sus trompas, algunos se imaginaban esbeltos cuando desecharan los malos recuerdos, ágiles para ir de un lado a otro, estaban muy felices por haber encontrado la solución a la catástrofe, pero entonces Benjamín, que se había mantenido inmóvil en medio del festejo, preguntó ¿Pero como haremos para olvidar?. Todos volvieron al silencio, la pregunta terminó con la fiesta, ciertamente habían encontrado la solución, pero nadie había pensado en el método. La Abuela Elefante también tenía la respuesta, recordó a su propia abuela y aquel juego con que la arrullaba para dormir cuando era niña, pensó que esta vez también podría funcionar, por eso les pidió a todos los elefantes que cerraran sus ojos, guardaran silencio y pensarán únicamente en las cosas que valían la pena recordar, si todos lo hacían, su memoria comenzaría a desechar sus rencores, los momentos tristes, las envidias, los dolores, las peleas, todo aquello que no servía para nada en esta vida. La pequeña isla se quedó en silencio, las olas del mar eran un coro que iba y venía, milagrosamente cada vez más atrás, y más, y más… la isla volvió a surgir de entre el agua salada, las palmeras volvieron a ser palmeras largas mirando al sol, la arena volvió a ser seca y guardar las formas de los que la pisaban, los huesos de los elefantes muertos volvieron a existir para continuar siendo un cementerio y entonces la isla, volvió a ser isla. Benjamín que era un elefante niño, pequeño entre los inmensos familiares que lo rodeaban, con una memoria casi nueva apenas por ser llenada, terminó rápidamente de vaciar sus malos recuerdos, por eso abrió un ojo, pues estaba ansioso por saber si el método de su abuela había funcionado, se emocionó al ver de nuevo a su isla, entonces su risa anunció la salvación y los ojos de todos los elefantes volvieron a abrirse, sus memorias vacías de tristezas y dolores los hacían más felices, más manada, más elefantes. Desde entonces, a la isla la llaman Victoria y cada noche los elefantes cierran sus ojos para olvidar, cada mañana los abren para seguir viviendo.

Alejandro Ramírez
México, D.F. a 6 de enero de 2010.

3 comentarios:

  1. Alex, esta maravilloso, definitivamente hay que cerrar los ojos mas seguido, Te quiero
    Z

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  2. Alex, contribuyendo al mar con lagrimas, lo unico que puedo es darte las gracias por dibujarle a Aliah una memoria tan maravillosa como la de Benjamin.
    Te quiero

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  3. Anónimo5:54 p.m.

    Alex! que lindo cuento, mejor día para leerlo no pudo haber, justo hoy amaneci sintiendo que mi islita se extinguía... coincido con la idea de cerrar los ojos mas seguido, gracias x compartirlo.

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